Es nuestra segunda visita a la "Côte d'Azur", tras la visita del año pasado a las Calanques de Marseille y al archipiélago de Riou. Estas visitas primaverales se están convirtiendo en toda una clásica anual en la Agrupa, por el buen recuerdo que dejan los magníficos paisajes y la suerte con la meteo.
El destino de este año se situaba mas al este, en el municipio de Hyéres, que destaca por sus islas (Porquerolles, Port Cros y Levant) y la península de Giens.
El año 2011 se esta caracterizando por los pocos puentes festivos, concentrando dos de los únicos en el mes de junio. El primero fue dedicado a la salida al País Vasco. Este año escogimos para la salida a la costa azul un puente que no fuera festivo en Francia (24 al 26 de junio 2011), para no sufrir las aglomeraciones del año pasado en estas localidades turísticas. La planificación inicial de estas salidas de 3 días a la costa azul es: llegar a mediodía al punto de destino, para navegar por la tarde el primer día, todo el día siguiente y por la mañana el ultimo día antes de emprender la vuelta a casa.
Como siempre, la semana anterior a la salida a esta zona me la paso mirando la previsión del tiempo, concretamente la presencia y intensidad del viento que determina la vida en esa costa: el Mistral. Este fuerte viento canalizado por el valle del Rodano, se desparrama al llegar al mediterráneo, llegando a la costa brava norte como Tramuntana, y afectando a esta zona de la costa azul como viento del noroeste. Como el año anterior, los días previos el Mistral soplaba con fuerza de temporal (6-8Bft). La previsión de este año era que el primer día del puente el viento soplara aún con fuerza 6-8, para amainar por la noche y dejar después 2 días de vientos flojos, inferiores a 2-3Bft.
Esta previsión nos hacia renunciar a navegar por la tarde del primer día, para poder disfrutar después de dos esplendidos días de navegación. Dada la imposibilidad de navegar el primer día, retrasamos el horario de salida a las 9:00; lo cual fue muy agradecido por los que querían salir de verbena de San Juan la noche anterior.
Llegamos al camping de la Tour Fondue, en la península de Giens, a las 17:00. Tras instalarnos, fuimos a darnos un baño en la playa cercana, contemplando en el horizonte el destino del día siguiente: las islas de Porquerolles, Grand Ribaud y Petit Ribaud. Las previsiones del tiempo se cumplían, como podíamos comprobar por la gran cantidad de borregos que presentaba el mar. Aprovechamos la tarde para hacer varias tareas de mantenimiento de los kayaks (montaje del timón, reparación de algún casco de fibra, etc) y dar una vuelta turística por lo alrededores.Cenamos y nos acostamos temprano, ya que al día siguiente tendremos diana a las 7:00.
Al hospedarnos en el Camping de la Tour Fondue, nuestra logística de los dos días de navegación se ve simplificada, ya que podemos salir desde una playa cercana situada al este del puerto, sin tener que mover el coche y pagar aparcamiento. Del puerto de la Tour Fondue hay un continuo trajín de barcos hacia las islas, siendo estas uno los puntos mas turísticos de Francia; todo ello a generado un negocio de aparcamientos alrededor del puerto, mas caros cuanto mas cercanos.
De madrugada, cumpliéndose las previsiones, el viento ceso, dejando una mar plana en la Rade de Pradeau (entre la peninsula de Giens y la isla de Porquerolles). Tras desayunar, con croisanes incluidos, conseguimos estar embarcados a las 8:30. Hoy nos espera un largo día de navegación, con la primera parte del día por la expuesta costa sud de la isla (acantilada y con solo 3 puntos para desembarcar).
Nuestro objetivo es dar la vuelta a la isla de Porquerolles, pero dado el intenso trafico de ferris entre ella y el puerto de la Tour Fondue decidimos coger una ruta no tan directa, pasando por las islas del Petit y del Grand Ribaud.
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Así emprendemos ruta hacia el oeste, pasando, con precaución, por delante la bocana del puerto, desde el cual están saliendo ferris cada mediahora desde las 7:00 de la mañana. Al alcanzar la Pointe de Terre-Rouge enfilamos hacia la isla del Petit Ribaud, que contorneamos por el oeste, para proseguir hacia la isla del Grand Ribaud. La circunvalamos en sentido antihorario, empezando a notar una mar de fondo del oeste, residual del temporal del día anterior. Esta mar de fondo se incrementa en el Petit Passe que separa las islas del Grand Ribaud y Porquerolles. Hacemos la travesía enfilados entre el faro del Grand Ribaud y la boya de Jaune Garde, situada al norte de la isla del Petit Langoustier. Alcanzamos esta ultima isla, navegando al pie su fortaleza (construida por Richelieu en 1635 para controlar el paso y evitar desembarcos en esta parte de la isla), y desde donde acabamos de alcanzar la costa de la isla de Porquerolles.
Tras cruzar el cabo mas occidental de la isla (Pointe Sainte-Anne), empezamos a navegar al pie de los acantilados que constituyen la costa sud, mas expuesta a los temporales y la mar de fondo. Esta costa es agreste y espectacular, batida por la mar de fondo del oeste, incrementada por un ligero viento en contra. Navegamos a paso ligero, ya que queremos recorrer esta expuesta costa sin tardanza; ya tendremos tiempo de vaguear en la apacible costa norte. En el extremo sur de isla, el cabo de Armes, alcanzamos el máximo meneo del día, conjungandose la mar de fondo del oeste con un viento en contra del este que ha refrescado. Tras cruzar el cabo volvemos a estar protegidos de la mar de fondo. Alcanzamos Cale Longue a las 11:00, situada tras la Pointe de l'Oustau de Diéu, donde aprovechamos para desembarcar, picar algo y darnos un baño.
Continuamos hacia el este, aún con viento en contra, empezando a temer que la navegación por la costa oriental sera mas complicada con el viento de costado. Además desde lejos se ve una rompiente cerca de la isleta del Gros Sarranier. Por suerte cuando llegamos allí, hay paso entre la costa y la isleta sin rompiente, y el viento ha amainado. Ponemos rumbo al norte acercándonos al extremo norte de la isla: el Cabo de Mèdes. Al llegar allí vemos que cambia el tipo de roca de filitas a cuarzitas. La geología de la isla, compuesta básicamente por rocas metamórficas, hace que el color de las rocas vaya cambiando a lo largo del recorrido. Contrastando el gris claro del cuarcitas del Cabo de Mèdes con las filitas negras que le siguen, en las cuales se ha creado un magnifico arco navegable.
Acabamos de entrar en la protegido costa norte, con la mar como un plato y un cambio radical de paisaje: los acantilados han dejado su sitio a una costa que desciende suavemente con abundante vegetación arbórea y unas playas de arena fina y agua esmeralda. También ha hecho su aparición la marabunda de veleros y motoras ancladas en las bahías, al resguardo del viento y oleaje. Separados por una linea de boyas de las playas y la marabunda de bañistas. Hasta ahora no sabíamos donde se había metido toda la gente que transportaban los ferris.
La civilización también tiene su lado bueno: los chiringuitos playeros. Y en esta isla lo han mejorado un peldaño, y han creado los chiringuitos flotantes móviles. Desde hacia un rato veía una pequeña embarcación de madera arrastrada a lo largo de la playa, dotada de neveras, sombrilla y banderines de una conocida marca de helados. Me acerco con el kayak, y aparco con unas paladas laterales a su costado. Así en esta versión de un MacKayak pedido un refresco, que coloco entre el chaleco y el kayak para poder seguir paleando.
Paramos para comer en una pequeña playa cercana a la Punta de Alicastre. Allí comprobamos que había una gran competencia de chiringuitos playeros móviles. Con un trasien continuo de zodiacs habilitadas, que iban zigzagueando entre los veleros y motoras, al grito de: cerveza, cocacola, helados. Pudimos disfrutar tanto de la cerveza para comer como del café, previo a la buena siesta que nos pegamos.
Reemprendimos nuestra navegación hacia el oeste atravesando la Rade de Porquerrolles, la parte mas urbanizada de la isla. Con el delicado paso del puerto, por el intenso trafico de embarcaciones. A continuación alcanzamos la Anse du Bon Renaud, cuya playa esta protegida de las medusas por una larga red.
Justo antes de alcanzar el Cap Rousset paramos para darnos un otro buen baño; aprovechando algunos para hacer algunas prácticas de esquimos.
Acabamos de dar la vuelta a la isla, y enfilamos hacia la boya amarilla, intentando ver el pecio (barco hundido) que marcaba la carta náutica. Con posterioridad descubrí por internet que el pecio solo esta a 6 metros bajo la superficie del agua, y era un barco de hormigón. Presuntamente hundido por los alemanes durante la segunda guerra mundial, para romper la ola que se creaba en este lugar, y afectaba la navegación de los barcos.
Sin mas contratiempos seguimos nuestra ruta segura, pasando por las islas del Grand y del Petit Ribaud, para alcanzar a las 19:30 nuestra playa de embarque, al este del puerto de la Tour Fondue.
Tras recoger todos nuestros bártulos y pegarnos una ducha, nos fuimos a cenar al restaurante del camping, devorando las cazuelas de mejillones, pizzas, doradas y macro ensaladas. A algunos aún les sobraron ganas para pegarse un baño nocturno a la luz de la luna.
El domingo tocaba navegar alrededor de la costa oeste de la península de Giens. Tras descargar los kayaks en la misma playa del día anterior, fuimos a dejar un coche en las cercanías del puerto de la Madrague.
A las 9:00 embarcabamos rumbo al oeste. Atravesamos otra vez el puerto, vigilando el trafico de ferris. El tramo de costa que sigue es de acantalidado bajo con innumerables pasos entre rocas. Navegamos con mar plana y sin viento, parando en la ultima playa antes de cruzar la Pointe du Rabat. Allí aprovechamos para comer algo y bañarnos, ya que el tramo siguiente es de altos acantilados sin posibilidad de desembarco.
Tras superar la Pointe de Escampobariou, y antes de alcanzar la Pointe des Chevaliers, nos encontramos con dos cuevas. La segunda, de entrada estrecha y alta, da paso a casi 150 m de galerías y 3 grandes salas; que recorrimos a la luz del frontal de la Rocio, ya que al mio casi no le quedaban pilas.
Estábamos llegando a la punta nordoeste de la península, pero antes de virar hacia el este y palear el ultimo kilómetro del fin de semana, rodeamos la isla Longue. Saboreando los últimos centenares de metros, aún tuvimos otra sorpresa: un grupo de sumarais haciéndose fotos en lo alto de un acantilado. Así llegamos cerca del puerto de la Madrague a las 13:15, con una sonrisa de oreja a oreja y la sensación de haber vivido otro intenso y esplendido dia de kayak en la costa azul.
Mientras unos íbamos a buscar los coches y el remolque al camping, los otros recogían todo y transportaban los kayaks por un angosto camino hasta la carretera. Antes de emprender el viaje de vuelta a BCN, tuvimos tiempo de volver al camping a pegarnos una ducha y empaquetar todo en los maleteros. Llegamos cansados a casa a las 21:00 (sin encontrar ningún atisbo de caravana en la autopista pese a ser vuelta de puente de San Juan), y haciendo ya planes para nuestra próxima visita anual a la costa azul.
Evaristo Quiroga
jueves, 14 de julio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
Cap de Creus intensivo
Durante los meses de marzo a mayo he tenido concentrada mi actividad kayakera en este espectacular entorno.
Allí se han desarrollado las siguientes actividades:
En las dos primeras actividades no pude disfrutar del entorno, ya que estaban dedicadas a la formación y se vieron concentradas entre el Port de Llança y Cala Garbet. Pero en las dos ultimas navegamos alrededor de la mayoría del Cap de Creus.
El 7 y 8 de mayo tocaba fin de semana de navegación en autonomía desde la frontera francesa hasta Cadaqués con la sección de Caiac de la AEC. Después de tantos días de formación intensiva estaba deseando poder disfrutar del kayak solo como un medio para poder navegar y explorar todos los recodos de esta magnifica costa.
La previsión del tiempo era vientos del sudeste de fuerza 2/4 y con mar de fondo de esa misma dirección, con alguna tormenta por la noche.
El entorno elegido y el ser la primer salida de la primavera, hizo que fuera una salida numerosa: 19 palistas; aunque algunos solo pudieron asistir a 1 día de navegación. Para algunos era su primera salida de navegación en el mar, pudiendo comprobar como la olas añaden otra dimensión a la navegación placida por los embalses de las aguas continentales.
Contrariamente a lo previsto, iniciamos la salida desde Cala Garbet, al no poder hacerlo desde Colera, donde se están llevando a cabo obras en el puerto y paseo marítimo.
Pusimos rumbo al norte hasta pasada la frontera francesa. La ligera mar de fondo impedía poder entrar en las cuevas de esta porción de costa, como hicimos el año anterior.
Decidimos darnos la vuelta, ya que solo quedábamos 6, el resto previendo una larga jornada de navegación ya habían dado media vuelta antes. Volvimos a encontrarnos todos para comer en la playa de Canyelles, aunque casi nos los saltamos, ya que al pasar la punta de la Figuera, mirando hacia Llança no veíamos los otros kayaks. Típica llamada con la radio: ¿donde estáis? ¡detrás vuestro! Girando la cabeza vemos que ya habían desembarcado.
Después de comer se intensifico el viento, que complico un poco el tramo entre Llança y Port de la Selva, sobretodo el cruce de la Badia del Port, al canalizarse el viento por el valle y darnos de lado.
A las 16:00 paramos para recuperar fuerzas en Cala Tamariua. Alguno creyó que ya habíamos llegado a nuestro destino de hoy, y empezó a hacer esquimos alegremente mojándose la ropa, ante la mirada incrédula del resto. Tras ellos vimos como se cambiaba de ropa, contento por lograr sus primeros esquimo en mar, tras el curso intensivo en piscina. Entonces alguno le comento: ¡Que haces cambiándote si aún nos queda un 1:30 de navegación hasta al lugar de pernocta! Cambiándole la cara, ante las risas del resto.
Tras una fina lluvia pasajera, reemprendimos la marcha protegidos del viento por la costa acantilada. Cuando llegamos al Golfet, el viento ya había amainado. Tras casi 28 km de navegación llegamos a nuestro destino: la cala Tavallera. Allí pasamos la noche, tras cenar y la sobremesa con el tradicional orujo de hierbas y el cremat.
Al día siguiente recorrimos el resto de la Mar d'Amunt con una mar plana, entrado en todos los recovecos de esta esplendida costa. Pero unos pescadores de Cala Prona nos confirmaron, que tras pasar el Cap de Creus, tendríamos un poco de "trangol" en la Mar d'Avall.
Así navegando por el Freu de Sa Claveguera, entre el cap y s'Encalladora, ya se podía ver al fondo el oleaje. Tras salir del freu empezamos a subir y bajar, meneados por la mar de fondo de sudeste de mas de 2 metros, que rebotaba contra el acantilado creando una mar cruzada. Ante estas condiciones nos reagrupamos entorno a los noveles palista de mar, que empezaban a experimentar las diferencias con la navegación por tranquilos embalses.
Para comer pudimos desembarcar en Cala Jugadora, ya que su playa final esta a resguardo del oleaje.
Desde allí pusimos rumbo directamente a la entrada de la Cala de Portlligat, navegando alejados de la costa para evitar la mar cruzada y el estruendo que hacia algunas olas al chocar contra el acantilado, elevándose en tromba hasta mas de 10 metros de altura.
Llegamos y desembarcamos en Portlligat al abrigo del oleaje, protegidos de la mar de fondo por la isla del mismo nombre. Mientras unos recogían y iban en taxi a buscar los coches, algunos intentamos dar la vuelta a la isla, pero el oleaje y las rocas lo impidió en Ses Boquelles. Este segundo día recorrimos 22 km.
En definitiva fue un intenso fin de semana de navegación por un Cap de Creus de paisaje agreste y espectacular, con unas condiciones meteorológicas cambiantes desde mar plana sin viento, hasta fuertes vientos y/o "trangol"; todo un bautismo de mar para algunos.
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El sábado siguiente tocaba la zona sud, de Roses a Joncols, con el club Pagaia. También se reunió una veintena de palistas para la ocasión.
La previsión era una mañana tranquila y soleada, entrando a mediodía la Tramuntana con fuerza 5.
Salimos de la playa de la Almadrava (Canyelles gran), tras el porteo y los ejercicios de calentamiento dirigidos por Domi.
Nos dividimos en dos grupos. Mientras el primero iba recortando la costa, el segundo nos dedicamos a navegar entre las rocas hasta Cala Montjoi, siguiendo la estela de Jose. Alguno, que estrenaba kayak, se acerco demasiado a ellas y le izo su primera rallada. ¡Como duele!
Nos reagrupamos antes de pasar el Cap Norfeu, donde la tramuntana ya se hizo sentir. Dentro de Cala Joncols estábamos mas protegidos del viento, por lo que aprovechamos para hacer varios ejercicio de rescate, antes de desembarcar para comer.
Mientras comíamos la tramuntana fue en aumento, adelantándose a las previsiones. Previendo que el cruce del cabo seria complicado, a la vuelta salimos agrupados y por parejas para una mayor seguridad. Pero lo peor no fue cruzar Cap Norfeu, sino que al entrar en la Badia de Montjoi notamos toda la potencia y violencia del viento, al ser este una tramuntana amestralada que se canalizaba por el valle. Era problemático cruzar la bahia, por el fuerte viento de costado, por lo que decidimos aproar al viento y llegar hasta la playa.
Una vez desembarcados en Cala Montjoi, el viento seguía con fuerza con perspectivas de reforzarse al cruzar la punta Falconera. Así los responsables de la salida decidieron que la mayoría nos quedáramos en esta cala, mientras 5 de los mas experimentados volverían a la Almadrava a buscar los coches.
Mientras esperábamos, porteando los kayaks hasta la pista, empezó a diluviar. Por suerte nos pudimos refugiar en el bar cercano, donde la espera se hizo mas corta entre cafés y cervezas.
Al final fueron 17 km de navegación, antes que tuvieramos que acortar la salida.
Esa día el nuevo coche se estrenaba en su función de transportar kayaks. Pero ese día no llevaba mi kayak, ya que había alquilado un Cetus, para probar sus cualidades en mi búsqueda del kayak de fibra de expedición ideal. Desde el primer momento las sensaciones fueron totalmente distintas a mi querido Laser: era tan maniobrable, que la primera media hora me la pase pegando bandazos de un lado a otro, provocando la sonrisa de Domi. Pero las diferencias fueron mayores cuando se incremento el viento, era mucho mas rápido y ofrecía mucha menos resistencia.
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Resumiendo en estos días de navegación, el Cap de Creus ha mostrado su fuerte carácter voluble, a veces con su cara mas amable y apacible o de pronto empezando a mostrar las uñas, a merced de los caprichos de Eolo y/o Neptuno. Aún así, o quizás por ello, este territorio agreste y salvaje nos ha cautivado y atrapado en sus redes, por lo que no tardaremos en volver.
Evaristo Quiroga
Allí se han desarrollado las siguientes actividades:
- Fin de semana de tecnificación del PAGAIA del 26 y 27 de marzo en Llança.
- IV Simposium Internacional PAGAIA, incluido curso del BCU 3*, en Llança del 16 al 23 de abril.
- Salida AGRUPA de Portbou a Cadaquès del 7 al 8 de mayo.
- Salida PAGAIA de Roses a Cala Joncols del 14 de mayo.
En las dos primeras actividades no pude disfrutar del entorno, ya que estaban dedicadas a la formación y se vieron concentradas entre el Port de Llança y Cala Garbet. Pero en las dos ultimas navegamos alrededor de la mayoría del Cap de Creus.
El 7 y 8 de mayo tocaba fin de semana de navegación en autonomía desde la frontera francesa hasta Cadaqués con la sección de Caiac de la AEC. Después de tantos días de formación intensiva estaba deseando poder disfrutar del kayak solo como un medio para poder navegar y explorar todos los recodos de esta magnifica costa.
La previsión del tiempo era vientos del sudeste de fuerza 2/4 y con mar de fondo de esa misma dirección, con alguna tormenta por la noche.
El entorno elegido y el ser la primer salida de la primavera, hizo que fuera una salida numerosa: 19 palistas; aunque algunos solo pudieron asistir a 1 día de navegación. Para algunos era su primera salida de navegación en el mar, pudiendo comprobar como la olas añaden otra dimensión a la navegación placida por los embalses de las aguas continentales.
Contrariamente a lo previsto, iniciamos la salida desde Cala Garbet, al no poder hacerlo desde Colera, donde se están llevando a cabo obras en el puerto y paseo marítimo.
Pusimos rumbo al norte hasta pasada la frontera francesa. La ligera mar de fondo impedía poder entrar en las cuevas de esta porción de costa, como hicimos el año anterior.
Decidimos darnos la vuelta, ya que solo quedábamos 6, el resto previendo una larga jornada de navegación ya habían dado media vuelta antes. Volvimos a encontrarnos todos para comer en la playa de Canyelles, aunque casi nos los saltamos, ya que al pasar la punta de la Figuera, mirando hacia Llança no veíamos los otros kayaks. Típica llamada con la radio: ¿donde estáis? ¡detrás vuestro! Girando la cabeza vemos que ya habían desembarcado.
Después de comer se intensifico el viento, que complico un poco el tramo entre Llança y Port de la Selva, sobretodo el cruce de la Badia del Port, al canalizarse el viento por el valle y darnos de lado.
A las 16:00 paramos para recuperar fuerzas en Cala Tamariua. Alguno creyó que ya habíamos llegado a nuestro destino de hoy, y empezó a hacer esquimos alegremente mojándose la ropa, ante la mirada incrédula del resto. Tras ellos vimos como se cambiaba de ropa, contento por lograr sus primeros esquimo en mar, tras el curso intensivo en piscina. Entonces alguno le comento: ¡Que haces cambiándote si aún nos queda un 1:30 de navegación hasta al lugar de pernocta! Cambiándole la cara, ante las risas del resto.
Tras una fina lluvia pasajera, reemprendimos la marcha protegidos del viento por la costa acantilada. Cuando llegamos al Golfet, el viento ya había amainado. Tras casi 28 km de navegación llegamos a nuestro destino: la cala Tavallera. Allí pasamos la noche, tras cenar y la sobremesa con el tradicional orujo de hierbas y el cremat.
Al día siguiente recorrimos el resto de la Mar d'Amunt con una mar plana, entrado en todos los recovecos de esta esplendida costa. Pero unos pescadores de Cala Prona nos confirmaron, que tras pasar el Cap de Creus, tendríamos un poco de "trangol" en la Mar d'Avall.
Así navegando por el Freu de Sa Claveguera, entre el cap y s'Encalladora, ya se podía ver al fondo el oleaje. Tras salir del freu empezamos a subir y bajar, meneados por la mar de fondo de sudeste de mas de 2 metros, que rebotaba contra el acantilado creando una mar cruzada. Ante estas condiciones nos reagrupamos entorno a los noveles palista de mar, que empezaban a experimentar las diferencias con la navegación por tranquilos embalses.
Para comer pudimos desembarcar en Cala Jugadora, ya que su playa final esta a resguardo del oleaje.
Desde allí pusimos rumbo directamente a la entrada de la Cala de Portlligat, navegando alejados de la costa para evitar la mar cruzada y el estruendo que hacia algunas olas al chocar contra el acantilado, elevándose en tromba hasta mas de 10 metros de altura.
Llegamos y desembarcamos en Portlligat al abrigo del oleaje, protegidos de la mar de fondo por la isla del mismo nombre. Mientras unos recogían y iban en taxi a buscar los coches, algunos intentamos dar la vuelta a la isla, pero el oleaje y las rocas lo impidió en Ses Boquelles. Este segundo día recorrimos 22 km.
En definitiva fue un intenso fin de semana de navegación por un Cap de Creus de paisaje agreste y espectacular, con unas condiciones meteorológicas cambiantes desde mar plana sin viento, hasta fuertes vientos y/o "trangol"; todo un bautismo de mar para algunos.
Ver mapa más grande
El sábado siguiente tocaba la zona sud, de Roses a Joncols, con el club Pagaia. También se reunió una veintena de palistas para la ocasión.
La previsión era una mañana tranquila y soleada, entrando a mediodía la Tramuntana con fuerza 5.
Salimos de la playa de la Almadrava (Canyelles gran), tras el porteo y los ejercicios de calentamiento dirigidos por Domi.
Nos dividimos en dos grupos. Mientras el primero iba recortando la costa, el segundo nos dedicamos a navegar entre las rocas hasta Cala Montjoi, siguiendo la estela de Jose. Alguno, que estrenaba kayak, se acerco demasiado a ellas y le izo su primera rallada. ¡Como duele!
Nos reagrupamos antes de pasar el Cap Norfeu, donde la tramuntana ya se hizo sentir. Dentro de Cala Joncols estábamos mas protegidos del viento, por lo que aprovechamos para hacer varios ejercicio de rescate, antes de desembarcar para comer.
Mientras comíamos la tramuntana fue en aumento, adelantándose a las previsiones. Previendo que el cruce del cabo seria complicado, a la vuelta salimos agrupados y por parejas para una mayor seguridad. Pero lo peor no fue cruzar Cap Norfeu, sino que al entrar en la Badia de Montjoi notamos toda la potencia y violencia del viento, al ser este una tramuntana amestralada que se canalizaba por el valle. Era problemático cruzar la bahia, por el fuerte viento de costado, por lo que decidimos aproar al viento y llegar hasta la playa.
Una vez desembarcados en Cala Montjoi, el viento seguía con fuerza con perspectivas de reforzarse al cruzar la punta Falconera. Así los responsables de la salida decidieron que la mayoría nos quedáramos en esta cala, mientras 5 de los mas experimentados volverían a la Almadrava a buscar los coches.
Mientras esperábamos, porteando los kayaks hasta la pista, empezó a diluviar. Por suerte nos pudimos refugiar en el bar cercano, donde la espera se hizo mas corta entre cafés y cervezas.
Al final fueron 17 km de navegación, antes que tuvieramos que acortar la salida.
Esa día el nuevo coche se estrenaba en su función de transportar kayaks. Pero ese día no llevaba mi kayak, ya que había alquilado un Cetus, para probar sus cualidades en mi búsqueda del kayak de fibra de expedición ideal. Desde el primer momento las sensaciones fueron totalmente distintas a mi querido Laser: era tan maniobrable, que la primera media hora me la pase pegando bandazos de un lado a otro, provocando la sonrisa de Domi. Pero las diferencias fueron mayores cuando se incremento el viento, era mucho mas rápido y ofrecía mucha menos resistencia.
Ver mapa más grande
Resumiendo en estos días de navegación, el Cap de Creus ha mostrado su fuerte carácter voluble, a veces con su cara mas amable y apacible o de pronto empezando a mostrar las uñas, a merced de los caprichos de Eolo y/o Neptuno. Aún así, o quizás por ello, este territorio agreste y salvaje nos ha cautivado y atrapado en sus redes, por lo que no tardaremos en volver.
Evaristo Quiroga
martes, 31 de mayo de 2011
Fin del silencio primaveral
Aunque este año la astenia primaveral me esta afectando menos a nivel físico, se ha manifestado por una inapetencia a escribir en el blog y tomar fotografías, agudizada por mi particular Semana Negra post vacaciones de Semana Santa.
Desde la ultima entrada de mediados de marzo, he estado bastante entretenido tanto a nivel laboral como kayakeando. El resto del mes de marzo y abril fueron dedicados a mejorar mi técnica en kayak:
IV Simposio Internacional PAGAIA
Ha sido mi primer simposio, muy intenso tanto en formación como gastronomicamente y vida social. Los días del simposio asistí a los siguientes talleres .
Aún me quedaron un par de días para asistir a la semana de paleo, aunque el buen tiempo que había reinado hasta entonces dio paso a una potente "llevantada" que condiciono y redujo las salidas.
Tras esos intensos días de paleo y convivencia, la vuelta de las vacaciones fue mas dura de lo esperado. Ya que, ademas de la vuelta a la rutina laboral, tuve una verdadera Semana Negra: el miércoles se me rompía el coche y el viernes el ordenador de casa, ademas de alguna otra desgracia que no recuerdo.
Tras el abatimiento inicial me puse manos a la obra para, cual ave Fénix, renacer de las cenizas.
Lo primero fue el coche. Tras comprobar que se había roto la dirección del Kia Sportage, decidí que el todoterreno ya había cumplido un buen servicio con sus 190.000 km de carreteras, pistas y fuerapistas; tocando invertir el dinero en renovar mas que en arreglarlo. Aprovechando esta renovación para ajustar las características del nuevo vehículo al kayak:
Así, 15 días mas tarde despedía con un poco de pena el Kia, fiel compañero de aventuras, que se iba hacia el desguace, y recogía con ilusión mi nuevo coche: un Peugeot 407 SW.
Desde la ultima entrada de mediados de marzo, he estado bastante entretenido tanto a nivel laboral como kayakeando. El resto del mes de marzo y abril fueron dedicados a mejorar mi técnica en kayak:
- Fin de semana de tecnificación del PAGAIA el 26 y 27 de marzo en Llança.
- Sesiones de piscina los miércoles en Can Felipa con la AGRUPA, para mejorar mi esquimo.
- Matinales de entrenamiento en canal olímpico de Castelldefels, los 2 primeros domingos de abril, repasando el temario del BCU 3*.
- IV Simposium Internacional PAGAIA en Llança del 16 al 18 de abril.
- Curso y examen del BCU 3* en Llança del 19 al 21 de abril, impartido por Nigel Dennis y Eila Wilkinson.
IV Simposio Internacional PAGAIA
Ha sido mi primer simposio, muy intenso tanto en formación como gastronomicamente y vida social. Los días del simposio asistí a los siguientes talleres .
- Sábado "Resolución de incidencias" con Nigel Dennis y Eila Wilkinson. Estupendo taller sobre: remolcar con cabo corto o largo, asistencia rápida a vuelcos en zonas comprometidas, desembarco en rocas, reparaciones de emergencia en el agua, etc.
- Domingo por la mañana "Expediciones: preparación y cocina" con Fina Vila. Una matinal, relajada a nivel físico, saboreando los magníficos platos y bebidas preparados por Fina.
- Domingo por la tarde "Técnicas y maniobras" con Nigel Foster; es una delicia verle moverse en kayak con tanta suavidad y precisión, y un excelente docente.
- Lunes "Tecnicas con pala groenlandesa" con Jerome Leray.
Aún me quedaron un par de días para asistir a la semana de paleo, aunque el buen tiempo que había reinado hasta entonces dio paso a una potente "llevantada" que condiciono y redujo las salidas.
Tras esos intensos días de paleo y convivencia, la vuelta de las vacaciones fue mas dura de lo esperado. Ya que, ademas de la vuelta a la rutina laboral, tuve una verdadera Semana Negra: el miércoles se me rompía el coche y el viernes el ordenador de casa, ademas de alguna otra desgracia que no recuerdo.
Tras el abatimiento inicial me puse manos a la obra para, cual ave Fénix, renacer de las cenizas.
Lo primero fue el coche. Tras comprobar que se había roto la dirección del Kia Sportage, decidí que el todoterreno ya había cumplido un buen servicio con sus 190.000 km de carreteras, pistas y fuerapistas; tocando invertir el dinero en renovar mas que en arreglarlo. Aprovechando esta renovación para ajustar las características del nuevo vehículo al kayak:
- Longitud suficiente , para estar dentro de la legalidad durante el transporte del kayak (la carga solo puede rebasar por la parte de atrás menos de un 15% de la longitud del coche).
- Menor altura que el todoterreno, para facilitar la carga del kayak solo y poder dejarlo en el parking sin tener que colocar el kayak boca abajo.
- Maletero con gran volumen de carga, para poder llevar todos los cachivaches necesarios. Ya que al llevar el kayak, no podía poner el maletero de techo.
- Bajo consumo, visto los precios que esta alcanzado el combustible. Esto era fácil viniendo de los 10 litros/100km que tragaba el todoterreno.
Así, 15 días mas tarde despedía con un poco de pena el Kia, fiel compañero de aventuras, que se iba hacia el desguace, y recogía con ilusión mi nuevo coche: un Peugeot 407 SW.
¡Que bonito es mi nuevo coche!
Tras el coche, este fin de semana tocaba arreglar el ordenador. Había pasado varios días intentando recuperar infructuosamente el windows, que se colgaba cada vez mas a menudo con su conocida Blue Screen, presentando síntomas de un ataque de virus que empezaba a transferirse al hardware. Opte por no seguir perdiendo el tiempo, y compré un nuevo disco duro, formatearlo y reinstalar el windows y todos los programas.
Tras pasar todo el fin de semana, reinstalando todos los programas y configurándolos, parece que ya vuelvo a tener operativo mi ordenador, desde el cual puedo volver a escribir mis entradas al blog.
Salu2,
Evaristo Quiroga
domingo, 20 de marzo de 2011
Salida post temporal de Levante: Blanes-Cala Canyelles (Lloret)
Era mi primera salida como socio del club Pagaia, al que me he apuntado para tener mas oferta de salidas y formación, y conocer a mas entusiastas del kayak y el mar.
Ya desde principios de semana la salida se estaba complicando, ya que los mapas sinopticos y el Windguru anunciaban un temporal de levante para el sábado. El viernes se decidió cambiar la salida al domingo, para disfrutar de mejores condiciones de navegación: mar de fondo de levante con fuerte marejada por la mañana que iría disminuyendo a marejada por la tarde, y viento fuerza 2 que se incrementaría por la tarde a fuerza 4 de sudoeste.
Las previsiones se cumplieron, y el sábado fue un día de perros, con lluvia continua y fuerte temporal marítimo de levante. En cambio el domingo se levanto despejado, y por la autopista del Maresme el mar parecía en calma. Pero al acercarnos a la Costa Brava, cada vez se veían olas mas grandes. Al llegar a la playa de Blanes, se podía observar una fuerte mar de fondo con olas de mas de 2 metros, que rompían en la misma linea de costa, al haber erosionado el temporal parte de la arena, incrementando la pendiente de la playa.
Por suerte habíamos quedado en el puerto de Blanes, desde el que pudimos embarcar sin tener que atravesar la rompiente de buena mañana. Allí nos encontramos Jose, Francesc, Xavier, Artur y yo; también vinieron Jordi y Julia, pero sin kayak, ya que el fuerte oleaje les impidió salir de Sa Caleta de Lloret.
Pasadas las 10:30 salíamos de la protección del puerto de Blanes, y empezábamos a menearnos al son de la mar de fondo de levante, poniendo rumbo nordeste.
Como podéis comprobar en la traza de la ruta, esta vez no fuimos pegados a las rocas pasando por todos los innumerables "freus" de este tramo de Costa Brava, sino manteniendo una respetable distancia, ya que la mar de fondo generaba olas de mas de 2 metros, que rompían violentamente cubriendo los freus completamente.
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Podeies comparar esta ruta con la realizada en el puente del Pilar del 2009, en que entonces no dejamos freus con cabeza, recorriendolos todos (hacer "zoom +" en los mapas para ver con mas detalle la ruta a través de los freus).
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Esta vez no hay fotos, ya que vistas las previsiones de oleaje y viento, me pareció que tendría las dos manos ocupadas en la pala y sin tiempo para hacer un reportaje.
Fuimos recorriendo la costa hasta Lloret, donde algunos ya se estaban meando o fumando encima. El desembarco en la playa de Sa Caleta era un poco complicado, por lo que decimos seguir hacia el norte al puerto de Cala Canyelles. Al llegar allí comprobamos como el mar de fondo de levante estaba rebotando en las rocas, justo delante la bocana del puerto, haciendo peligroso la entrada. En cambio pudimos desembarcar en el extremo norte de la playa.
Tras almorzar y saciar cada uno sus necesidades, volvimos a embarcar. Ya desde la playa se observaba que se había incremento el viento de sudoeste, y al salir de la protección de la cala nos encontramos con un mar cruzado, por la mar de fondo de levante y el oleaje del viento del sud. Tras navegar un cientos de metros por este mar cruzado, y darnos cuenta que nos habíamos dejado el "tuper" con el pastel, dimos media vuelta.
Recogimos el tuper y pusimos rumbo a Sa Caleta, para parar a comer. El desembarco tuvo su gracia, ya que las olas rompían casi en la linea de costa; saldándose el desembarco con un vuelco con esquimo y un revolcon en la arena.
Eran las 14:00 cuando empezamos a comer, en una caleta que estaba muy concurrida de paseantes, atraídos por el sol que contrastaba con el lluvioso día anterior.
Cuarenta minutos mas tarde reemprediamos nuestra navegación. Como siempre fue mas fácil atravesar la rompiente al embarcar que desembarcando. El viento de sudoeste seguía incrementando su fuerza, creando un oleaje cruzado al interferir en la mar de fondo. Así el oleaje se presentaba una gran ola de mar de fondo de 1,5 metros de altura, en cuya cresta se formaban 3 olitas mas pequeñas por el viento. Todo ello suponía un buen balanceo con la cabellera al viento (para los que aún tenéis pelo en la cabeza).
A la altura de la playa de Boadella, Jose nos pregunta como tenemos los rescates, y ni corto ni perezoso vuelca adrede 3 veces para que los novatos podamos practicar nuestras habilidades de rescate en invierno con mar movida.
Mientras estamos entrenidos con estas practicas, el viento se ha incrementado, y nos esta haciendo derivar hacia el norte. Reemprendemos la marcha, con un fuerte viento en contra que nos frena, y que si dejamos de remar nos hace retroceder. A lo lejos se observa como referencia la Punta de S'Agüia, que parece no acercarse, dando la sensación que no avanzamos. Tardamos casi una hora para alcanzar la Punta de Santa Anna, a una velocidad media de solo 1,6 nudos (3Km/hora), aunque estemos paleando fuerte y sin descansos. Un ultimo esfuerzo para rodear el espigón, para tras entrar en puerto poder, por fin, relajar la musculación.
Tras recoger, pudimos por fin disfrutar del pastel y el "vi dolç" que había traído Arthur; para encadenarlo sin solución de continuidad con unas cervezas en una terraza del puerto, comentando la repetición de las jugadas de las 11 millas navegadas (21,5 Km) y haciendo nuevos proyectos.
En resumen, mi primer día de navegación como pagaia fue intenso, con recuerdo muscular para un par de días, y encantado de compartirlo con nuevos compañeros de fatigas (aunque la sarna con gusto no pica).
Evaristo Quiroga
Ya desde principios de semana la salida se estaba complicando, ya que los mapas sinopticos y el Windguru anunciaban un temporal de levante para el sábado. El viernes se decidió cambiar la salida al domingo, para disfrutar de mejores condiciones de navegación: mar de fondo de levante con fuerte marejada por la mañana que iría disminuyendo a marejada por la tarde, y viento fuerza 2 que se incrementaría por la tarde a fuerza 4 de sudoeste.
Las previsiones se cumplieron, y el sábado fue un día de perros, con lluvia continua y fuerte temporal marítimo de levante. En cambio el domingo se levanto despejado, y por la autopista del Maresme el mar parecía en calma. Pero al acercarnos a la Costa Brava, cada vez se veían olas mas grandes. Al llegar a la playa de Blanes, se podía observar una fuerte mar de fondo con olas de mas de 2 metros, que rompían en la misma linea de costa, al haber erosionado el temporal parte de la arena, incrementando la pendiente de la playa.
Por suerte habíamos quedado en el puerto de Blanes, desde el que pudimos embarcar sin tener que atravesar la rompiente de buena mañana. Allí nos encontramos Jose, Francesc, Xavier, Artur y yo; también vinieron Jordi y Julia, pero sin kayak, ya que el fuerte oleaje les impidió salir de Sa Caleta de Lloret.
Pasadas las 10:30 salíamos de la protección del puerto de Blanes, y empezábamos a menearnos al son de la mar de fondo de levante, poniendo rumbo nordeste.
Como podéis comprobar en la traza de la ruta, esta vez no fuimos pegados a las rocas pasando por todos los innumerables "freus" de este tramo de Costa Brava, sino manteniendo una respetable distancia, ya que la mar de fondo generaba olas de mas de 2 metros, que rompían violentamente cubriendo los freus completamente.
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Podeies comparar esta ruta con la realizada en el puente del Pilar del 2009, en que entonces no dejamos freus con cabeza, recorriendolos todos (hacer "zoom +" en los mapas para ver con mas detalle la ruta a través de los freus).
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Esta vez no hay fotos, ya que vistas las previsiones de oleaje y viento, me pareció que tendría las dos manos ocupadas en la pala y sin tiempo para hacer un reportaje.
Fuimos recorriendo la costa hasta Lloret, donde algunos ya se estaban meando o fumando encima. El desembarco en la playa de Sa Caleta era un poco complicado, por lo que decimos seguir hacia el norte al puerto de Cala Canyelles. Al llegar allí comprobamos como el mar de fondo de levante estaba rebotando en las rocas, justo delante la bocana del puerto, haciendo peligroso la entrada. En cambio pudimos desembarcar en el extremo norte de la playa.
Tras almorzar y saciar cada uno sus necesidades, volvimos a embarcar. Ya desde la playa se observaba que se había incremento el viento de sudoeste, y al salir de la protección de la cala nos encontramos con un mar cruzado, por la mar de fondo de levante y el oleaje del viento del sud. Tras navegar un cientos de metros por este mar cruzado, y darnos cuenta que nos habíamos dejado el "tuper" con el pastel, dimos media vuelta.
Recogimos el tuper y pusimos rumbo a Sa Caleta, para parar a comer. El desembarco tuvo su gracia, ya que las olas rompían casi en la linea de costa; saldándose el desembarco con un vuelco con esquimo y un revolcon en la arena.
Eran las 14:00 cuando empezamos a comer, en una caleta que estaba muy concurrida de paseantes, atraídos por el sol que contrastaba con el lluvioso día anterior.
Cuarenta minutos mas tarde reemprediamos nuestra navegación. Como siempre fue mas fácil atravesar la rompiente al embarcar que desembarcando. El viento de sudoeste seguía incrementando su fuerza, creando un oleaje cruzado al interferir en la mar de fondo. Así el oleaje se presentaba una gran ola de mar de fondo de 1,5 metros de altura, en cuya cresta se formaban 3 olitas mas pequeñas por el viento. Todo ello suponía un buen balanceo con la cabellera al viento (para los que aún tenéis pelo en la cabeza).
A la altura de la playa de Boadella, Jose nos pregunta como tenemos los rescates, y ni corto ni perezoso vuelca adrede 3 veces para que los novatos podamos practicar nuestras habilidades de rescate en invierno con mar movida.
Mientras estamos entrenidos con estas practicas, el viento se ha incrementado, y nos esta haciendo derivar hacia el norte. Reemprendemos la marcha, con un fuerte viento en contra que nos frena, y que si dejamos de remar nos hace retroceder. A lo lejos se observa como referencia la Punta de S'Agüia, que parece no acercarse, dando la sensación que no avanzamos. Tardamos casi una hora para alcanzar la Punta de Santa Anna, a una velocidad media de solo 1,6 nudos (3Km/hora), aunque estemos paleando fuerte y sin descansos. Un ultimo esfuerzo para rodear el espigón, para tras entrar en puerto poder, por fin, relajar la musculación.
Tras recoger, pudimos por fin disfrutar del pastel y el "vi dolç" que había traído Arthur; para encadenarlo sin solución de continuidad con unas cervezas en una terraza del puerto, comentando la repetición de las jugadas de las 11 millas navegadas (21,5 Km) y haciendo nuevos proyectos.
En resumen, mi primer día de navegación como pagaia fue intenso, con recuerdo muscular para un par de días, y encantado de compartirlo con nuevos compañeros de fatigas (aunque la sarna con gusto no pica).
Evaristo Quiroga
martes, 15 de marzo de 2011
El oso despierta de su letargo invernal, y estrena pala esquimal.
3 meses de dique seco para mi kayak y su dueño, sin surcar por el agua desde la salida al Ebro y Ametlla-Ampolla de finales de noviembre.
Ocupado en tierra en diciembre con otras actividades (espeleo) y las fiestas navideñas.
Para en enero, asistir al taller de construcción de palas esquimales, organizado por la Agrupació Excursionista "Catalunya", durante 3 sábados, y varias tardes mas. Excelente taller dirigido por Koe y Santi, con las aportaciones de Javier Knorr y Joan Ramon Pros. El resultado ha sido mi nueva pala esquimal: bonita y reluciente; cuyos primeros golpes me herirán el alma como las primeras rayadas de los esquís, para después pasar a ser una herramienta mas que cumple su función.
Sin tiempo para relajarse, en febrero tocaba curso de esquí de nieves no tratadas (fuera pistas) con el Centre Excursionista de Catalunya. Aún me duelen las piernas, ya que la nieve no fue abundante en diciembre y enero, no pudiendo salir a prepararme físicamente. Fueron 2 fines de semana muy intensos en Baqueira, en que los monitores pusieron todo su empeño en descalabrar nos por fuertes pendientes fuera pista, y hacernos dolorosas hasta las pistas azules.
Por fin, el ultimo fin de semana del mes febrero, tocaba volver a dedicarse al kayak de mar. El sábado, sesión de formación teórica sobre la navegación en kayak en invierno y regiones polares, donde aprendimos los peligros relacionados con el agua fría y como prevenirlos.
Y el domingo, el kayak estaba muy contento ya que volvía a surcar el Mediterráneo. Tocaba estrenar la pala esquimal en Begur. No obstante Eolo tenia ganas de jugar con una tramontana de fuerza 5 con rachas de 7, obligándonos a hacer las prácticas en el puerto de Fornells, y una vez asimilada las técnicas enseñadas por Joan Ramon, salir por la cala de Aiguablava protegida por el cabo de Begur. Fuera el mar tenia borregos que parecían vacas. Con las explicaciones de Joan Ramon, sobre la técnicas simétrica y asimétrica, mi adaptación a la pala esquimal fue mucho mas rápida de lo que había creído que me costaría, alcanzado con ella un alto grado de seguridad en los apoyos y ante las grandes ráfagas de viento. Finalizamos la mañana haciendo el aperitivo, contemplando el mar enfurismado desde la terraza de la casa que Toni tiene encima del puerto de Fornells.
Por ultimo, volvía definitivamente a la rutina kayakera el primer miércoles del mes de marzo, incorporándome a la nueva temporada de sesiones de piscina de la Agrupa en Can Felipa, para desoxidar los esquimos.
Evaristo Quiroga
Ocupado en tierra en diciembre con otras actividades (espeleo) y las fiestas navideñas.
Para en enero, asistir al taller de construcción de palas esquimales, organizado por la Agrupació Excursionista "Catalunya", durante 3 sábados, y varias tardes mas. Excelente taller dirigido por Koe y Santi, con las aportaciones de Javier Knorr y Joan Ramon Pros. El resultado ha sido mi nueva pala esquimal: bonita y reluciente; cuyos primeros golpes me herirán el alma como las primeras rayadas de los esquís, para después pasar a ser una herramienta mas que cumple su función.
Sin tiempo para relajarse, en febrero tocaba curso de esquí de nieves no tratadas (fuera pistas) con el Centre Excursionista de Catalunya. Aún me duelen las piernas, ya que la nieve no fue abundante en diciembre y enero, no pudiendo salir a prepararme físicamente. Fueron 2 fines de semana muy intensos en Baqueira, en que los monitores pusieron todo su empeño en descalabrar nos por fuertes pendientes fuera pista, y hacernos dolorosas hasta las pistas azules.
Por fin, el ultimo fin de semana del mes febrero, tocaba volver a dedicarse al kayak de mar. El sábado, sesión de formación teórica sobre la navegación en kayak en invierno y regiones polares, donde aprendimos los peligros relacionados con el agua fría y como prevenirlos.
Y el domingo, el kayak estaba muy contento ya que volvía a surcar el Mediterráneo. Tocaba estrenar la pala esquimal en Begur. No obstante Eolo tenia ganas de jugar con una tramontana de fuerza 5 con rachas de 7, obligándonos a hacer las prácticas en el puerto de Fornells, y una vez asimilada las técnicas enseñadas por Joan Ramon, salir por la cala de Aiguablava protegida por el cabo de Begur. Fuera el mar tenia borregos que parecían vacas. Con las explicaciones de Joan Ramon, sobre la técnicas simétrica y asimétrica, mi adaptación a la pala esquimal fue mucho mas rápida de lo que había creído que me costaría, alcanzado con ella un alto grado de seguridad en los apoyos y ante las grandes ráfagas de viento. Finalizamos la mañana haciendo el aperitivo, contemplando el mar enfurismado desde la terraza de la casa que Toni tiene encima del puerto de Fornells.
Por ultimo, volvía definitivamente a la rutina kayakera el primer miércoles del mes de marzo, incorporándome a la nueva temporada de sesiones de piscina de la Agrupa en Can Felipa, para desoxidar los esquimos.
Evaristo Quiroga
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